Historia de la antigua taberna de Las Escobas

Hay testimonios, dignos decrédito, que fue allá por el año 1383, o 1386, cuando un escobero de la ciudad, para no ver mermada su fortuna, hubo de dedicarse a un tiempo en hacer escobas y despachar vino a transeúntes y residentes, así que puso mesa y barriles. Mientras el cliente no llegaba, dedicábase a confeccionar escobas, que por estar el río muy cercano, tenía siempre buena provisión de palmas. Las fabricaba, las colgaba del techo y las vendía.

La tal taberna del escobero estaba situada frente a la Puerta del Perdón, a través de un callejón se llegaba hasta sus puertas. Se sabe que, por estar adyacente a las escalinatas de la Catedral, donde había mercadeo, era visitada por truhanes y pendencieros los días de trueque y los demás por gente de almoneda.

El buen gusto por los vinos de calidad dieron la suerte al escobero de irse convirtiendo poco a poco en tabernero, dejando de por siempre las escobas colgadas en los techos y usada la palma para esteras.

A través del tiempo, cuando la ciudad se convirtió en puerto de Indiasy era visitada por multitud de viajeros, la Taberna de Las Escobas se tornó en posada necesaria, pues a ella acudían gente de varia condición, y para mejor conocer a escritores, poetas, pintores y talladores de mármol, era necesario repostar del buen vino.

En los Siglos de Oro se reunieron alrededor de sus mesas personajes como Cervantes o Lope de Vega. Durante el Romanticismo compusieron versos, en la penumbra de esta taberna, Bécquer, Dumas, Lord Byron... La Generación del 98 hizo de ella lugar de cita necesario. Los hermanos Álvarez Quintero, Santiago Montoto... fueron parroquianos asiduos, como también los poetas de la Generación del 27. Hasta hace pocos años siempre fue referente necesario de reuniones de gente culta.

Desde que el viejo escobero tomó la decisión de cambiar de oficio, sigue teniendo el mismo nombre: Las Escobas. Cercana su desaparición en la década de los años setenta del siglo XX, el matrimonio formado por Helena Valenzuela y Victoriano Soriano, sevillanos de nacimiento, para seguir mateniendo viva la tradición, remozaron este establecimiento hostelero, con todo el cariño y dedicación, a sabiendas de tener entre sus manos un testimonio vivo de la historia sevillana.

La taberna más antigua de España conjuga su historia con los platos de sabor clásico y las nuevas creaciones de su joven cocina.

Galería

Sabores y rincones llenos de historia en cada plato.

Historia viva en Sevilla

Desde 1386, nuestra taberna es testigo de siglos de tradición culinaria andaluza en el corazón de Sevilla.

Sabores auténticos
Recetas con alma

Nuestras paellas, pescaito frito y guisos reflejan la esencia de Andalucía en cada bocado.

Año 1386